¿Adicción al trabajo?

 

En la época pre-Covid en Norteamérica surgió un nuevo término workism sutilmente diferente al workholic. Este de adicción al trabajo se refiere a lo de toda adicción: hacer algo de modo compulsivo sin detenerse a pensar por qué hacerlo. El nuevo término workism, en cambio, se refiere al trabajo incesante en función del prestigio, la posesión y el poder. Algo muy en concordancia con el hustle culture, o cultura del ajetreo, el trabajo como fin en sí mismo desempeñado por jóvenes enganchados a las pantallas de sus computadores o celulares durante horas enteras del día y la noche.

Esa práctica afecta especialmente a las jóvenes profesionales cuyo talento, esfuerzo y ambición las lleva rápidamente a escalar posiciones de poder en sus organizaciones, sacrificando familia e hijos.

¿Qué tanto afecta el Covid esos nuevos estilos de vida?

Workhism

El término workism fue acuñado por Derek Thompson (Thompson, 2019) para señalar la creencia que:

El trabajo no sólo es necesario para la producción económica, sino el fundamento de nuestra identidad y propósito de la vida; además, cree que cualquier política que pretenda promover el bienestar humano siempre debe impulsar un mayor trabajo.(Thompson, 2019)

El autor que acuñó el término le atribuye propiedades religiosas pues afirma que se trata de un nuevo ateísmo. Hay gente que idolatra la belleza, otros el poder político, otros idolatran a sus hijos. Sea lo que fuere el hombre tiene necesidad de transcendencia y de ahí que adore un alguien (Dios) o un algo (en este caso, el trabajo). Algo que puede manifestarse como prestigio, poder y posesión.

Los EE. UU. es el país más productivo del mundo. Pero lo es a costa de las horas laboradas por una fuerza de trabajo que aporta mayor número de horas a las de otros países ricos, las vacaciones más breves y los menores beneficios (45 horas semanales al igual que Brasil. En la India la semana laboral es de 52 horas (ManpowerGroup, 2016)).

Por ejemplo, para su atención médica u hospitalaria depende de la empresa donde trabaja; el desempleado se halla vulnerable a un servicio de salud pública precario.

 

adiccion al trabajo

Los nuevos ricos que solo trabajan

La ironía de esta situación se debe al trabajo incesante de la élite profesional cada vez con mayores ingresos. Está al contrario de las clases ricas en el pasado, para quienes el ocio era su privilegio, considera que el trabajo es el fin de su vida y el ocio un desperdicio de tiempo.(Thompson, 2019).

Bill Gates

Tomado de: Wikimedia

Los estudiosos de esa sociedad documentan que dicha élite profesional considera que la generación de riqueza no es solo una actividad creativa sino lo que más se acerca al gozo de la vida. Y lo que es cierto para los adultos de ese grupo socioeconómico lo es para la generación que le sigue para quienes tener un empleo bien remunerado en un trabajo satisfactorio precede en importancia el ayudar a otros o formar una familia.(Thompson, 2019)

Nos interesa especular si el fenómeno del workism manifestado en el Norte encuentra alguna analogía en nuestro país.

Miremos antes, así sea someramente, el contexto mundial de la fuerza laboral por generaciones.

De las generaciones X a la Z

La generación X se refiere a la nacida entre 1965 y 1980, los millennials a los nacidos entre 1980 y 1996 y la más reciente generación Z a los nacidos entre 1996 y 2012. La primera, conformaba en el año 2020 el 35% de la fuerza laboral mundial, igualmente la segunda, y la Generación Z el 24%.  Lo que es esperarse, ya que en este último rango de edad un buen número de jóvenes se hallan estudiando.  (ManpowerGroup, 2016).

Ese mismo estudio encontró que los millennials se hallan conscientes que deberán trabajar más años que sus generaciones precedentes para alcanzar una pensión. La razón de ello se debe a que el contrato generacional donde los jóvenes con sus aportes contribuían a financiar las pensiones de los mayores, se viene erosionando debido a poblaciones que ya no se reemplazan.

millennials

Tomado de: Unsplash.com

Ahora bien, el caso colombiano debe inscribirse en la realidad económica laboral de la región latinoamericana donde prima la informalidad. Chile es el país con la menor cifra de informalidad, 53%. Le sigue en cantidad  Colombia con 63%, Paraguay 75%, México 78% y Haití con 81%. (Banco Interamericano de Desarrollo 2018)

¿Lo del Norte vale para el Sur?

La importancia de observar estas realidades de modo comparado es la de descubrir que las afirmaciones que valen para nociones generacionales como las mencionadas hasta ahora no son fácilmente generalizables. En el Norte los millennials le dan mayor valor al tiempo libre y al esparcimiento, rechazan los horarios irregulares y las horas de trabajo excesivas al igual que las injusticias y malos tratos por parte de empleadores; valoran el trabajo en equipo. (Campione, 2015)

Lo que es válido para el Norte ¿lo es para un país como Colombia donde prima la informalidad y donde la situación económica en poco se parece a la del Norte?

Aunque las proyecciones del DANE para el 2018 no emplea esos rangos de edad, sí es posible hacer algunas comparaciones. Unos 12 millones de personas adultas jóvenes para ese año se hallaron en el rango de edades entre 20 y 34 años, es decir millennials y generación Z constituyeron el 25% de la población total del país. Y para el grupo más cercano a la generación Z, 14 a 28 años se estimó en ese entonces su tasa de ocupación era 10 puntos por debajo de la tasa de la población nacional (56,2%) y con tasa de desempleo del 18,5%. Y en este caso por razones diferentes a las de su grupo etario en el Norte, ya que la proporción de estudiantes de la educación superior o de carreras técnicas en Colombia es bastante menor.

Podemos, entonces afirmar de modo aproximado que uno de cada cinco jóvenes (14 a 28 años) en edad de trabajar se hallan cesantes. Y los ocupados, probablemente en su mayoría, se hallan en la informalidad. Una situación preocupante que la narcoguerrilla, el narcotráfico y las bandas criminales aprovechan.

informalidad laboral en Colombia

Tomado de: Portafolio.com

Los millennials ocupados en Colombia

Los datos sobre los millennials tal vez sean más reveladores para afirmar si el workism del que trata este escrito cunde o no también en este grupo etario.

En el caso colombiano un estudio hecho en empresas, es decir, jóvenes adultos ocupados, encontró cuatro tipos de millennials. Tipo A de ingreso alto, grado universitario o mayor, con la posible existencia de hijos. Tipo B de ingreso medio y alto, nivel técnico o tecnológico, también con la posible existencia de hijos. Tipo C de ingreso medio y bajo, con nivel educativo de bachillerato a universitario, pero sin hijos. Finalmente, Tipo D de nivel educativo desde primaria a universitario, ingreso de medio a bajo y con la existencia de hijos.(González-Miranda, 2017)

Ese mismo estudio encuentra que un poco más de la mitad de ellos (56,6%) tienen un nivel educativo de primaria a tecnológico; el restante cuenta con título universitario. Dicho grupo etario tiene un promedio de antigüedad de 3,2 años en la empresa.

Siendo los de tipo A y B los de mayor antigüedad, claro que lejos de los 11,5 años de antigüedad de los no millennials. Y, finalmente,  el 80% de los millennials  se encontraba satisfecho con su salario.

¿Workism en Colombia?

No contamos con estudios sobre intensidad de trabajo y horas laborales como sí se encuentra en el Norte.  Solo podemos especular sobre si el fenómeno del workism se da en el país en las profesionales jóvenes y en particular en las egresadas de las universidades élites como se da en los EEUU.

De una parte, las universidades élite nuestras hoy se hallan subordinadas a las acreditaciones internacionales. Estas garantizan que sus egresados encuentren trabajo sin dificultad en el Norte. Y quienes ejercen en el país cuentan con una mentalidad global y una disciplina de trabajo acorde con esa formación acreditada.

De otra, no puede negarse la influencia de valores familiares presentes en la cultura colombiana algunos de los cuales riñen con horarios exhaustivos de trabajo profesional para aquellas mujeres que optaron por ser esposas y madres.

Por el estudio citado (González-Miranda 2017) hecho en el país y allí documentar que los tipos diferentes de millennials,  de ingresos altos y medios algunos con hijos, puede presumirse que el workism, al menos en pre-Covid, no había cundido aún en el país. Y ya en Covid, que lanzó esos grupos de población al trabajo en casa, el workism solo sería posible en las solteras y viviendo solas. Esa soledad sí llevó ya no solo a algunas mujeres a situaciones mentales depresivas, sino también a hombres en esas circunstancias de soledad.

Con lo argumentado es de presumir que el Covid sí ha traído cambios de estilo de vida y actitud ante el trabajo. En EEUU se dio el fenómeno insólito de la “Gran Renuncia” en que en el mes de agosto del 2021 más de 4,5 millones de empleados dejaron voluntariamente sus trabajos. (Cassselman, 2021)

En cambio, en el país el trabajo en casa para los tipos A y B de millennials contribuyó a transformar sus estilos de vida. Otra es la situación para los otros tipos de ese grupo etario y para la población en general que se ha visto en apuros para conservar el empleo o recuperar el perdido.

trabajo en casa

Tomado de: Portafolio.co

En el 2021 pudo recuperarse solo la mitad de los empleos destruidos por la Pandemia en el 2020:  un millón doscientos mil empleos.

Pero sigue preocupante el hecho de 45,4% de la población ocupada ingresa menos del salario mínimo: es la consecuencia de la informalidad.

El reto del Covid

Es el gran reto que Covid inaugura. La posibilidad que las élites no se hallen solo en función del workism y la acumulación irrestricta.  Que empleen su creatividad y esfuerzo en la conformación de formas de organización del trabajo que generen mayor empleo justamente remunerado. Y que los colaboradores entreguen lo mejor de sí para incrementar la eficiencia y productividad de los medios que poseemos los colombianos en el país.

¿Utopía? Posiblemente. Pero más real que la distopía de modelos caducos y de fracasos demostrados auspiciados por demagogos que no comprenden los móviles de la acción social, política y menos la económica. Alientan el odio de un grupo social hacia otro creyendo que eso lleva a transformaciones sociales positivas. Terminan ejerciendo el poder para su propio beneficio, el de su camarilla y expulsan de su país las poblaciones al borde de hallarse inánimes.

 

Campione, W. (2015). Corporate Offerings: Why Aren’t Millennials Staying? University of North Arizona.

Cassselman, B. (2021). Workers quitting their jobs hit a record in the U.S. in August. The New York Times. Retrieved from https://www.nytimes.com/2021/10/12/business/economy/workers-quitting-august.html

González-Miranda, D. et. al. (2017). Lon Millennials en Colombia. Una aproximación a su perfil y caracterización organizacional.

ManpowerGroup. (2016). Las carreras de los Millennials: vision 2020.

Thompson, D. (2019). Workism Is Making Americans Miserable. The Atlantic. Retrieved from https://medium.com/abovethefold/workism-is-making-americans-miserable-35b7ff44fe07