Más que un triunfo de la derecha

Una reflexión sobre el resultado electoral, el legado del gobierno Petro y la permanencia del petrismo en la vida política y social de Colombia.

Los resultados de la segunda vuelta para elegir presidente no son el “triunfo de la derecha sobre la izquierda”. No. Son la postergación del “petrismo”. Es la hipótesis que quiero avanzar en este escrito.

Sí. El candidato elegido, aunque anuncia políticas consideradas de “derecha” en el argot internacional, no representa ningún partido político.


El candidato vencido, aunque anunciaba políticas que en el argot internacional podían asociarse con la “izquierda” y se halla inscrito en el partido político de esa corriente, “el pacto histórico”, la verdad es que su adhesión es a la persona de Petro. Este, siendo presidente en ejercicio, violó la Constitución actuando como jefe de su campaña.

El régimen colombiano suele ser presidencialista. Lo fue plenamente con Petro. No sabemos aún cómo lo será con el candidato elegido.

Culminamos una etapa del experimento democrático más insólito de los últimos ocho años de nuestra historia reciente.

Insólito: porque se firmó un Acuerdo de Paz con un frente guerrillero al que, además de ofrecerle la desmovilización de una porción importante del grupo, llevó a algunos de sus cabecillas, prófugos de la justicia, a ocupar curules del Congreso.

Se hizo creer que ese sería el final de dicho grupo, cuando la verdad era que ya existían subgrupos de ellos que no se acogerían al Acuerdo: denominados “disidentes de las FARC”, hoy convertidos en bandas criminales algunos de los cuales aún conservan algunos rezagos de un barniz político.

Frustrando una de las intenciones del entonces presidente, que pretendía con el Acuerdo abolir del ideario nacional tanto el nombre del grupo como su recuerdo.

Juan Manuel Santos firma el Acuerdo de Paz con Rodrigo Londoño durante la ceremonia realizada en Cartagena en 2016.

Fotografía: Departamento de Estado de los Estados Unidos, vía Wikimedia Commons. Tomado de Wikimedia Commons

 

Del M-19 a la Presidencia

Insólito, porque, aunque Petro no perteneció a ese grupo, sí fue integrante guerrillero del M-19, el primero de los grupos en firmar la paz y efectivamente deponer las armas. En un proceso muy accidentado iniciado en 1984, con treguas, toma del Palacio de Justicia, y acciones anteriores como el asesinato de Rafael Mercado, líder sindical, o el secuestro de embajadores en la Embajada Dominicana; firmaron definitivamente en 1990 bajo la presidencia de Vrigilio Barco.

Muy rápidamente se incorporaron a la vida política y, en contraste con las FARC que ya desapareció como partido si algún día lo fue, participaron en la Asamblea Nacional Constituyente jugando un papel importante en esta. Lamentablemente en el mismo año de la firma, su líder Carlos Pizarro, ya siendo candidato presidencial, fue asesinado. Sin embargo, el grupo persistió en su compromiso de paz.

Veintidós años después Petro ocupó la presidencia de la República. Pero no necesariamente a nombre del M-19, sino del partido ya mencionado.

Bandera de la Alianza Democrática M-19 conservada en el Museo Nacional de Colombia.

Fotografía: Msorel, vía Wikimedia Commons.

 

 

En síntesis, tomó cerca de seis años, luego del Acuerdo, para que un exintegrante de una guerrilla ocupara la máxima magistratura, y otros cuatro años para que parte del país evaluara su gestión.

¿Representó Petro a la izquierda colombiana?

No me detengo en su gestión; los indicadores económicos, sociales y políticos nos permitirán conocer la realidad una vez esta se halle ajena a la propaganda oficial de su gobierno.

La hipótesis que quiero ofrecer es que el triunfalismo de “la derecha sobre la izquierda” no es adecuado. En primer lugar, porque Petro no representó la izquierda; es posible que lo hiciera de boca para afuera, pero no en las realidades vividas.

Consultado el AI Overview arroja el siguiente resultado para la “izquierda como corriente ideológica en Colombia” que copio textualmente:

¿Qué se entiende por izquierda en Colombia?

“En el plano político de Colombia, la izquierda es la corriente ideológica y el movimiento político que prioriza la justicia social, la igualdad y la intervención del Estado para corregir las desigualdades estructurales. Su programa incluye el fortalecimiento de los derechos laborales, la reforma agraria y la transición hacia energías limpias.

Para comprender su significado actual e histórico en el país, es clave tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Ejes fundamentales de su propuesta
  • Redistribución de la riqueza: Uso de reformas tributarias para cobrar más impuestos a las grandes fortunas y financiar programas sociales.
  • Reforma agraria: Redistribución de tierras fértiles para campesinos y comunidades vulnerables.
  • Derecho a la salud y educación: Mayor control y rectoría del Estado en servicios públicos fundamentales, reduciendo la privatización.
  • Protección medioambiental: Fomento de políticas de transición energética, limitando la dependencia de combustibles fósiles.
  1. Contexto histórico y estigmatización

Históricamente, el espectro político colombiano estuvo dominado por partidos tradicionales y de derecha. Durante décadas, debido al conflicto armado interno, sectores conservadores estigmatizaron a la izquierda y la asociaron injustamente con los grupos guerrilleros (como las FARC o el ELN). Esto provocó persecuciones, estigmatización y violencia contra líderes de izquierda, como ocurrió con el exterminio del partido Unión Patriótica en los años 80.

  1. Consolidación en el siglo XXI

La izquierda pasó de ser un movimiento marginal a una fuerza competitiva gracias a la creación de coaliciones y partidos progresistas. Esto culminó a nivel institucional con la elección del primer gobierno de izquierda en la historia moderna de Colombia, logrando una amplia representación legislativa a través de movimientos como el Pacto Histórico.”

El lector podrá evaluar según su experiencia –observación y vivencia– de estos cuatro años el grado de cumplimiento de esos cuatro pilares. En mi caso lo haré, cuando contemos con las cifras y evaluaciones de los expertos, insisto, ajenos a la propaganda gubernamental.

Y de la misma fuente AI overview su interpretación de lo que defiende el partido político del “pacto histórico”, que también copio textualmente:

“El Pacto Histórico es una coalición y partido político de izquierda y centroizquierda en Colombia. Su plataforma defiende la justicia social, la protección medioambiental, la transición energética, la paz total y un modelo de economía más equitativa que garantice derechos fundamentales como la salud, la educación y las pensiones para las mayorías populares.

El partido se articula en torno a los siguientes pilares:

 

  • Justicia Social y Derechos Humanos: Defensa de una educación pública gratuita y el fortalecimiento de un sistema de salud universal, priorizando el bienestar de los sectores populares por encima de los intereses corporativos. [1]
  • Transición Ecológica y Climática: Promoción de políticas de descarbonización, protección de la biodiversidad (como la Amazonía) y un abandono progresivo de la dependencia de los combustibles fósiles para convertir a Colombia en una «potencia mundial de la vida». [1, 2]
  • Implementación de la Paz: Apoyo irrestricto al Acuerdo de Paz de 2016 y fomento de diálogos con grupos armados ilegales para lograr la desmovilización y la reducción de la violencia. [1]
  • Reforma Agraria: Redistribución de tierras productivas para campesinos y comunidades vulnerables, buscando democratizar la propiedad y mejorar la producción alimentaria del país.
  • Democracia Participativa: Inclusión activa de minorías, comunidades indígenas, afrodescendientes, líderes territoriales y mujeres en la toma de decisiones políticas.”

Nuevamente invito al lector a que por su experiencia de este cuatrienio evalúe qué tanto las obras reales y atribuibles al partido dieron cumplimiento a ese ideario.

Amplío mi hipótesis para incluir la pregunta de ¿si Petro no fue del todo fiel ni a la izquierda, ni al pacto histórico, entonces cuáles fueron los móviles de su actuar? Propongo que al “petrismo” cuyos rasgos no son fáciles de definir. Y hasta aquí dejo avanzada dicha hipótesis.

Una comparación todavía abierta: petrismo y peronismo

La segunda, que considero no hallarme apto aún para avanzar, es la de parecerse en alguna medida al “peronismo”. Sí, movimiento alrededor de un personaje al que, para los detractores, se le debe buena parte de la ruina de Argentina durante varias décadas.

Juan Domingo Perón y Eva Perón saludan a una multitud desde el balcón de la Casa Rosada, entre 1946 y 1952.

Fotografía: Autor desconocido. Imagen de dominio público, vía Wikimedia Commons.

 

Detractores de dicho movimiento se refieren, nuevamente según AI Overview:

“El impacto negativo atribuido al peronismo en Argentina gira en torno a sus políticas populistas, la promoción de un Estado sobredimensionado y el daño económico a largo plazo. Sus críticos señalan que este movimiento generó una profunda crisis institucional y un deterioro cultural basado en la dependencia política.

Los principales cuestionamientos se resumen en:

 

  • Deterioro económico e inflación: La emisión monetaria descontrolada, el proteccionismo excesivo y el constante déficit fiscal han sido las principales herramientas utilizadas, derivando en ciclos recurrentes de hiperinflación y estancamiento económico. [1]
  • Cultura de dependencia y clientelismo: Se critica la creación de un sistema de asistencialismo estatal que fomenta el clientelismo político, donde el apoyo de los sindicatos y los movimientos sociales se intercambia por subsidios y prebendas. [1]
  • Destrucción del tejido institucional: El uso del aparato estatal para perseguir opositores, el control de la prensa y las repetidas reformas constitucionales para perpetuarse en el poder han debilitado históricamente la independencia de los poderes públicos. [1]
  • Aislamiento internacional: Las políticas de sustitución de importaciones llevadas a extremos y el frecuente cierre comercial han provocado que Argentina pierda competitividad global y su inserción en los mercados internacionales. [1, 2]
  • Aumento de la pobreza y marginalidad: Décadas de políticas económicas inconsistentes y el uso de planes sociales como parches estructurales han consolidado niveles de pobreza históricos, destruyendo la movilidad social ascendente que alguna vez caracterizó al país. [1, 2]

Nota: Mientras los detractores subrayan este legado de intervencionismo y declive, los defensores del movimiento destacan el valor histórico del peronismo por haber expandido los derechos laborales, la industrialización temprana y la justicia social para la clase trabajadora.”

El General Juan Domingo Peròn gobernó desde 1946 hasta 1955 y luego en un tercer mandato desde 1973 hasta 1974 en que muere, y su esposa continua. Pero ese movimiento generó variedades de todo matiz ideológico ocupando el gobierno ¡hasta el 2023!

Desconozco la historia argentina y procuraré averiguar si esa corriente política, que perduró 77 años, logró, como ha sido el caso colombiano, la enemistad entre integrantes de familia, como el “petrismo” ha logrado en varios hogares colombianos. Porque el tema no es la polarización del país, no, el tema es mucho más grave: enemistar padres con hijos, entre esposos, parientes de sangre y parientes políticos.

Petro partirá de la presidencia, pero no de la mente y corazones de cientos de miles de colombianos, procedentes de todos los estratos sociales, lugares remotos o urbanos del país.

El resentimiento social, del cual él es un adalid,  en particular hacia emprendedores, hacia propietarios, no ha pasado. Seguirá latente en toda suerte de formas y manifestaciones, ya no sólo políticas. Insisto, esto es lo hay que dilucidar con el fin de mitigar las polarizaciones que tanto daño nos han hecho en el pasado y que perduran en nuestros días.

 

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