Conversación pendiente con Don Gustavo

Muy Apreciado Don Gustavo, esta conversación cordial que inicio, da respuesta a
sus inquietudes en su amable carta, y me abre el horizonte hacia mi paz personal,
pues me lleva a ser justa con las evaluaciones que he realizado, y me hago
responsable como ciudadana colombiana, al emitir mi voto el próximo 21 de junio.

Al reflexionar para redactar esta respuesta, recordé que hace mucho tiempo oí de
boca de Alvaro Gómez Hurtado, una de las personalidades más destacadas de
nuestro último medio siglo, esta observación: en una sociedad sana es
indispensable la existencia de dos fuerzas contrapuestas: una que busca cambiar y
otra que pretende conservar costumbres y tradiciones. Y ninguna de tales fuerzas
debe, ni siquiera pensar, en “destripar” a la otra. Cuando esto sucede, la sociedad,
bien se congela como el Portugal de Oliveira Salazar o entra en épocas de caos
comola dela Revolución cultural, en la China de Mao.

Dicho lo anterior, entro en materia: en primer lugar, encuentro válida su censura al
gobierno que termina, por los escándalos e indelicadezas de la familia de Petro y de algunos de sus seguidores “despreciando la institucionalidad del país”. Por demás, debe agregarse que, pese a todo, lo cierto es que tanto el sistema Judicial con las Cortes y los jueces, como el Congreso existen y gozan de buena salud.

No quiero detenerme en destacar los logros obtenidos: lo hecho, al decretar un alza
de salarios en porcentaje inusitado y, pese a los temores, tener la tasa de desempleo
más baja del siglo, no tiene antecedentes. El inicio y desarrollo de una Reforma
agraria indispensable y la regularización de más de dos millones de hectáreas, sin
que en momento alguno se hubiera acudido a la violencia o la expropiación. Por
conocidos no vale la pena mencionar lo alcanzado al sacar de la pobreza a 4
millones de nuestros compatriotas, y aumentar el salario de soldados y policías; lo
conseguido en educación es notable: entre otros logros, se crearon 128.000 cupos
en preescolar lo cual descargó la carga de las madres trabajadoras.

En cuanto al papel de los maestros, algo muy cuestionado entre sectores de la
oposición le pedí su opinión a Cepeda, y esto me contestó: “Envío un mensaje de
profundo respeto y reconocimiento a ustedes que son la columna vertebral del
conocimiento y los formadores de las nuevas generaciones y los pilares de la
investigación que permite avanzar a Colombia como nación. Mi propuesta, centrada en la ética y la espiritualidad tiene de componente a la educación. Impulsaremos la educación pública con pensamiento crítico y debates de excelencia académica. Un país que aspira a ser potencia de la vida, fortalecerá la investigación científica y humanística dotando las universidades de recursos, para que también mejoren las condiciones laborales del profesorado. En la ampliación del acceso a la educación los profesores son fundamentales en este proceso: la universidad es un faro de esperanza y progreso”.

De otra inquietud, sobre el sector energético se debe anotar que las energías solares aparecieron en este gobierno y hoy responden por el 15% de la electricidad
consumida en el país.

Lo cierto, es que mirando los cumplimientos de este gobierno y a través de las
cifras, existe una inversión social en la población y más en la vulnerable, no vista
antes en ningún otro periodo.

Así, es Don Gustavo, que el gobierno de Iván Cepeda, no parte de Cero. Tiene todo un capital social para acrecentar y así apostarle a una productividad al máximo, en
todos los sectores de la economía, que genera confianza en los mercados.
Se tiene una persona (distinta al anterior gobernante), austero, ponderado, decente, quien ha vivido el dolor de cerca y el de las víctimas de la guerra; como congresista pone la vida en el centro, defiende la democracia y está dispuesto a fortalecerla. Es quien reúne las condiciones que la Conferencia Episcopal, en Declaración del 13 junio de 2026, solicita que tenga en cuenta el electorado: que dicho candidato defienda la vida y la Paz, que dé protección a todos los ciudadanos, lideres sociales y ambientales y llegue al cumplimiento real de compromisos con quienes han dejado las armas, que promueva la justicia social con planes concretos para reducir la brecha de desigualdad entre ciudades y campo, que tenga ética y transparencia: “la corrupción es una gangrena que roba el pan de los pobres. Se debe votar por personas de probada integridad moral” … “La política es noble cuando es servicio, pierde autentico sentido cuando busca el poder para perpetuar las exclusiones y los intereses particulares”.

En cuanto a “La Paz Total”, considero que es un ideal o visión de país, no sólo de
este gobierno que finaliza, sino que debe ser el objetivo central de los próximos
gobiernos. Lo que sí es claro es que la Paz Total se logra con justicia y como dice el
Santo Padre León XIV en su Encíclica “Magnífica Humanidad”: “Quieres encontrarte
con la Paz? Practica la justicia ¡No nos cansemos, entonces de buscar la justicia”
(Encíclica “Magnífica Humanidad” Ver Num.215 Construir la Paz en la justicia).
El candidato Iván Cepeda, presenta en el contexto internacional un gobierno que
entra comprometido con la construcción de la Paz y que seguirá incrementando la
Justicia Social, en el tercer país más desigual del mundo, según la
ONU.

Así, la Comunidad Internacional, cooperará con el país, para brindarle apoyo,
colaboración y solidaridad.

Por esto, al privilegiar en su programa, “la vida y la Paz”, se colige que ve la
Diplomacia como, “la vocación de favorecer el diálogo con todos, incluidos los
interlocutores que se consideran más “incómodos” o que no se estiman legítimos
para negociar”. (Ver Encíclica “Magnífica Humanitas”, La necesidad de la Diplomacia y el multilateralismo Núm. 224, cita 201. ID, Discurso al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede para la presentación de las felicitaciones de año nuevo (9 enero 2025): AAS 117(2025),110.

Con estos principios rectores, no estamos exentos de responsabilidad, para cambiar la realidad de nuestro país desde el ámbito de la acción, en el que el Señor nos haya puesto, con la libertad de elegir, si alimentamos la guerra o promovemos la Paz: con diálogos pacientes, verdad en los intereses, austeridad, respeto, cercanía y cuidado. (Llevamos 10 años en entrega de armas, diálogos con uno y otro grupo armado que se resiste, sigamos entonces, practicando la paciencia en las negociaciones y adelantemos, mientras, al resto del país, con justicia y paz).

Finalmente, es pertinente recordar las palabras de la Reina del Cielo: “…mantened
prendidas las lámparas de vuestro corazón, porque son muchos los acontecimientos, son duras las pruebas por las que pasará la humanidad; el tiempo de la tribulación y de la justicia ya ha empezado; la purificación del mundo viene en camino…” (“Consagración a mi Inmaculado Corazón” pag.88).

Con mismejores consideraciones y sentimientos de alta estima,

Esperanza Gómez H.

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